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Al profesor Zoilo Marinello Vidaurreta, en el centenario de su natalicio.

  • FUENTE: SC Historia de la Medicina
  • 22 Agosto 2019
Zoilo Marinello Vidaurreta (1900-1990)

Por: Profesora Consultante María del Carmen Amaro Cano. Vice-Presidenta de la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina

El Profesor Zoilo Marinello Vidaurreta nació en Santa Clara, antigua provincia Las Villas, el día 21 de agosto de 1919, en la calle Marta Abreu No.11.

El tronco originario de los Marinello en Cuba lo constituyó su abuelo, Felio Marinello Fábregas, natural de Cataluña, hombre laborioso y emprendedor, quien en la segunda mitad del siglo XIX, logró una destacada posición económica, siendo dueño de extensas tierras, del ingenio azucarero "Pastora", en Jicotea, poblado próximo a Santa Clara.

Su abuelo Felio se casó con una joven villaclareña, Juana Vidaurreta del Valle. Uno de los hijos de este matrimonio, Felio Marinello Vidaurreta, en sus días de estudiante fue, junto a Julio Antonio Mella, uno de los promotores y dirigentes de la revolución estudiantil universitaria de 1923. Otro de sus hijos, Juan Marinello Vidaurreta, descolló desde su juventud como una destacada figura de la literatura cubana y latinoamericana, considerado uno de los grandes intelectuales cubanos de este período, ejemplo de político fiel a sus ideales y luchador por el bienestar de su pueblo.

El otro hijo de Don Felio, Zoilo Marinello Vidaurreta, continuador de las empresas paternas, se unió en matrimonio con su prima hermana, María Enriqueta Vidaurreta del Cañal, y serían los padres del futuro oncólogo de prestigio internacional, quien inició sus estudios de Bachillerato en Santa Clara y los terminó en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba, donde se le expidió el título el 23 de septiembre de 1937.

Ese mismo año se trasladó a La Habana, donde matriculó la carrera de Medicina. Fue delegado de asignatura y miembro del Movimiento del Comité Antifascista Universitario. Aunque los estudios de medicina tenían una duración de 5 cursos, debido a las frecuentes suspensiones de actividades docentes, demoró 6 años en graduarse. En 37 asignaturas cursadas, obtuvo 16 sobresalientes y 1 premio ordinario en Física Biológica, sin desaprobados.

Realizó los 3 ejercicios para el grado de Doctor en Medicina el 20 de julio de 1943, alcanzando la nota de sobresaliente y se le expidió el título un día después. Obtuvo por concurso una plaza de Médico Interno del Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes" y otra de Médico del Departamento Nacional de Higiene Escolar, de la Secretaria de Sanidad y Asistencia Social.

En 1944 ingresó en el profesorado universitario como profesor adscripto en la Cátedra de Anatomía e Histología Patológica de la Escuela Medicina de la Universidad de La Habana.

En 1945 viajó a Estados Unidos, al Memorial Cancer Center, de Nueva York, donde realizó los 2 años de residencia para especializarse en Oncología. Cuando regresó a Cuba continuó su labor docente en la cátedra de Anatomía e Histología Patológica, que dirigía el notable patólogo, Profesor Nicolás Puente Duany.

En 1950 fue designado cancerólogo del Instituto del Radium "Juan Bruno Zayas", en el Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes", en el cual se dedicó a la asistencia, la docencia y la investigación, lo que le permitió continuar su entrenamiento en cirugía oncológica. En 1950 empezó a introducir los isótopos; en 1952 fue el primero en usar los rayos beta y aplicar la quimioterapia antitumoral.

Aunque científico dedicado con pasión a sus estudios y a sus enfermos, no fue indiferente a la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista. Colaboró, en la medida que las circunstancias se lo permitieron, con el Movimiento 26 de Julio, liderado por el joven abogado Fidel Castro Ruz.

Después del triunfo revolucionario habían surgido problemas políticos con el profesorado universitario y en la Facultad de Medicina. En 1960, los profesores se negaron a aceptar las leyes revolucionarias que sustituían el Consejo Universitario por una Junta de Gobierno en las Facultades, en lugar de los Decanatos. En septiembre de ese año, el Gobierno Revolucionario separó, por medio de expedientes, a los profesores disidentes y al quedar fuera los profesores de Anatomía Patológica, se nombraron para cubrir las vacantes a los doctores Hilario Gómez Barrios y Zoilo Marinello Vidaurreta. Poco después se nombraba también al Dr. Israel Borrajero Martínez.

El propio año 1960, el Profesor Marinello formaba parte de la Comisión Interventora del Hospital "Nuestra Señora de las Mercedes"; un año más tarde, en 1961, era nombrado Director del Hospital del Cáncer "Curie" y comenzó su labor de unificación de las cuatro unidades oncológicas de La Habana: el Hospital del Cáncer, el Dispensario de La Liga Contra el Cáncer, el Hospital "Domínguez Roldán" y el Instituto del Radium, bajo el nombre único de Hospital Oncológico de La Habana, lo que pudo culminar en 1966, al lograr convertirlo en Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR), cuya dirección mantuvo, junto a los demás cargos y responsabilidades que desempeñó a partir de ese momento.

Participó en la creación del Programa de diagnóstico precoz del cáncer cérvico-uterino y en la introducción de la mamografía en Cuba. Por sus gestiones, se introdujo en el INOR el ultrasonido diagnóstico como tema de investigación. Integró también la Comisión Técnica de Reestructuración del Sistema de Hospitales de la Universidad de La Habana.

En 1963 se le trasladó al Departamento de Cirugía como Profesor Titular de Oncología. En ese mismo año introdujo el microscopio electrónico. Fue uno de los pioneros en esa actividad en Cuba.

En el campo de las Ciencias Médicas fue Presidente del Consejo Científico del Ministerio de Salud Pública (1965), Jefe del Grupo Nacional de Oncología, y participó en la oficialización de las categorías de investigación y en la reglamentación de la Comisión Nacional de Grados Científicos. En 1967 se le confirió la categoría de Especialista de II Grado en Oncología.

En 1972 ocupó la Presidencia de la Academia de Ciencias de Cuba y también de la Asociación de Amistad Cubano Soviética.

En 1976 fue Ministro Presidente del Comité Estatal de Ciencia y Técnica. Durante esta etapa de su agitada vida científica y política no dejó de cumplir con sus responsabilidades como Director del INOR, ni de mantener su consulta médica y su turno quirúrgico semanal en el Instituto. Entre 1976 y 1988 se elaboraron técnicas de radioinmunoanálisis en cáncer digestivo y pulmonar; en 1980 se puso en práctica la técnica para la determinación de los factores normales en tumores de mama y en el período 1981-1985 se creó el Programa de Diagnóstico Precoz del Cáncer Bucal y se otorgaron becas para Diagnóstico Precoz del Cáncer de Colon. Se produjeron además los anticuerpos monoclonales.

En 1981, en reconocimiento a su obra científica y a sus aportes a la oncología cubana, se le concedió la Categoría de Investigador Titular y Doctor en Ciencias Médicas.

Fue miembro de la Academia de Ciencias de la URSS, de Bulgaria y de la República Democrática Alemana.

Al establecerse la más alta condecoración científica, la Orden Carlos J. Finlay, otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba a partir de 1981, en el primer grupo de los que la merecieron estuvo el profesor Zoilo Marinello Vidaurreta y tuvo el honor de que la colocara en su pecho el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Dr. Fidel Castro Ruz.

Fue representante permanente de Cuba del CAME y Miembro del Presidium del Comité Internacional del Premio Lenin por la Paz.

Ingresó en las Milicias Nacionales Revolucionarias desde su fundación. Militó desde 1962 en las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), después Partido Unido de la Revolución Socialista (PURSC) y, por último, Partido Comunista de Cuba (PCC), en el cual llegó a formar parte de su Comité Central, desde 1975 hasta 1980.

Consideraciones Finales

Su reconocido prestigio y su ética en las relaciones humanas le permitieron ejercer su labor orientadora desde su alto cargo, sin que las indicaciones y observaciones de su organismo encontraran oídos sordos; pero sin irrespetar la dignidad de nadie.

A sus esfuerzos como investigador y Director del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología y Jefe del Grupo Nacional de Oncología se debieron grandes progresos científicos en la especialidad en todo el país, tales como la asimilación y aplicación de tecnologías avanzadas de diagnóstico: la tomografía de emisión computarizada, las pruebas dinámicas de radioisótopos, el procedimiento digital de imágenes, la determinación de receptores hormonales, las técnicas de radioinmunoanálisis e inmunopatología y la patología ultraestructural, entre otras.

Durante el último decenio de su dirección se incluyó un problema principal con 27 temas de investigación que cubrían todos los aspectos del estudio del cáncer, desde la prevención y diagnóstico precoz hasta las diferentes formas de tratamiento. También se elaboró y aplicó un nuevo Sistema de Registro Nacional del Cáncer, con una mayor calidad y cantidad de información epidemiológica.

Junto a esta labor en el campo de la investigación, así como de la asimilación y aplicación en todo el país de la más moderna tecnología oncológica, se encuentra su producción bibliográfica, que consta de 4 libros, colaboraciones en otras obras de texto y un centenar de artículos científicos aparecidos en publicaciones nacionales y extranjeras. En el caso de las primeras, van desde el Boletín Científico de la Liga Contra el Cáncer, donde vieron la luz sus primeros trabajos, hasta la Revista Cubana de Oncología -fundada por él en 1985, en la cual mantuvo su dirección hasta su fallecimiento- cuyos números guardan sus últimas producciones.

El profesor Zoilo Marinello Vidaurreta falleció en La Habana, el 4 de agosto de 1990, a los 70 años de edad, luego de haber dedicado su fructífera vida profesional al estudio, la investigación y el tratamiento del cáncer.

En este año en que se conmemora el centenario de su natalicio, se le recuerda como el creador de una importante escuela de oncología en nuestro país y formador de generaciones de nuevos oncólogos, comprometidos con la continuidad de su obra.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  • -Expediente Estudiante No. 303802. Archivo Histórico. Universidad de La Habana.
  • -Delgado García, G. Doctor Zoilo Marinello Vidaurreta (1919-1990) Datos biográficos. Cuadernos de Historia de la Salud Pública No. 75. La Habana, 1990. pp. 235-244.
  • -Delgado García, G. El profesor Zoilo Marinello Vidaurreta (1919-1990) y las ciencias patológicas en Cuba. Cuadernos de Historia de la Salud Pública No. 84. La Habana, 1998
  • -Marinello Vidaurreta, Z. “Curriculum vitae”. Expediente docente. Facultad de Ciencias Médicas Comandante Manuel Fajardo, 1990.
  • -Marinello Vidaurreta, Z. El complejo celular, Ed. Espax, Barcelona, 1974.
  • -Marinello Vidaurreta, Z; Valls Pérez, O y Paramio Ruibal, A. Tumores y lesiones seudotumorales de partes blandas, Ed. Espax, Barcelona, 1975.
  • -Marinello Vidaurreta, Z. Nociones y reflexiones sobre el cáncer, Ed. Científico-Técnica, La Habana, 1983
  • -Marinello Vidaurreta, Z. El diagnóstico del cáncer, Ed. Ciencias Médicas, La Habana, 1ª edición 1989 y 2da edición 1990.
  • -Núñez Lemus, H. Nuestros científicos. Zoilo Marinello Vidaurreta. Rev. Bohemia. Febrero 28 de 1986. pp. 88-90.

Edición: MSc. Dra. Patricia Alonso Galbán

 

Palabras clave: historia de la medicina, aniversario, Cuba, salud

Comentarios (4)

Soy de los agraciados que

Soy de los agraciados que conocimos personalmente al Profesor, pero por sus actividades en el área de Solidaridad con otros pueblos. Me tocó además sentir su profesionalidad volcada como ser humano en los últimos días de vida de mi papá hace 32 años en una de las salas de su centro laboral. Pienso que el Profesor es merecedor de una mayor difusión de todos esos aspectos de su vida, por entero al servicio de su Profesión y de la Revolución, cuando a muchos le temblaron los pies y nos abandonaron.

La Facultad de Ciencias

La Facultad de Ciencias Médicas de Las Tunas lleva el nombre del insigne profesor Dr. Zoilo Enrique Marinello Vidaurreta, a su centenario fueron dedicados los resultados académicos logrados en el curso recien concluido, de igual modo el grupo editorial del CPICM presta sus servicios al órgano científico de la provinca de las Tunas la Revista Electrónica que también lleva el nombre del ilustre profesor.

Vivo en la provincia de

Vivo en la provincia de Sancti Spíritus trabajé muchos años en las filas del MININT pero ahora trabajo en una clínica estomatológica, aunque mi profesión de origen es actriz de teatro, me gusta escribir poesía y cuentos. Aunque nunca he hecho publicaciones, escribo por primera vez sobre mi apellido porque siempre me han dicho que somos los Vidaurreta una sola familia. Siempre me interesé por la figura de Juan Marinello y del profesor, porque tenemos una anécdota interesante: mi madre estuvo en el Oncológico de la Capital, padeciendo cáncer intrauterino. Cuando la ingresaron para intervenirla quirúrgicamente como cualquier paciente, una enfermera le dijo: María Antonia Vidaurreta, usted es pariente del profe; y desde ese momento todo la llamaban la pariente del profe. Con respeto y amor, además de ciencia, mi mamá fue curada. Aunque no conocimos a esos miembros honorables de la familia Vidaurreta siempre he seguido la historia de la familia porque además de gustarme las letras soy una revolucionaria de raíces forjadas por mi Abuelo materno Antonio Vidaurreta Palmero, uno de los hombres más nobles, trabajadores fieles a la revolución y a la tierra. Una historia interesante es que antes de morir le hicieron un homenaje declarando que fue miembro de la Seguridad del Estado como agente en funciones a principios de la revolución y recuerdo que Abuelo se indignó y dijo: A mí me trajeron aquí para esto… la gente va a pensar que uno quiere que le reconozcan. Las cosas que hace por esta revolución y de caballero se pasaba; era anegador en las arroceras del Sur del Jíbaro, lugar de donde es la familia y con mucha humildad crio una familia de mujeres que crecieron sin saber quién era Abuelo. Por el supe que era primo del profe y de Juan, además de sus esposas Pepilla y Juana y un poco de los nombres de nuestra familia. Hoy quisiera conocer algún miembro de los que quedamos con el apellido porque ya somos mujeres y nuestros hijos ya no heredan el apellido Vidaurreta. Hoy escribo estas líneas para agradecer a personas que escriben publicaciones como estas hablando de esas figuras que siempre abogaron por la revolución cubana y que además estudiaron como el profe en favor de hacer el bien. Pido que alguien de mi familia que lea estas líneas se sienta atraído por ellas y hago honores con estas a Antonio Vidaurreta Palmero, un hombre que, en las sombras, fue como el profe, o como Juan, un Vidaurrreta de Revolución. Abuelo cumpliría 95 años el pasado 17 de agosto.

Damos miles de gracias a la

Damos miles de gracias a la profesora Amaro, por describir tan extraordinaria obra del profesor Zoilo Marinello, tuve la gran oportunidad de trabajar durante muchos años a su lado y estoy eternamente agradecida de sus enseñanzas, siempre reconoció el trabajo arduo y abnegado de las enfermeras/os y destacaba cuan importantes éramos para las Instituciones, para los pacientes y la familia, nos enseñó a investigar, a ser profesores y a ser mejores seres humanos, eternamente agradecida de todas sus enseñanzas, siempre será eterno para nosotras.

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